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“La innegable capacidad de Joaquín Balsa para desarrollar quimeras y propuestas ambivalentes surge de su dedicación exclusiva a la experimentación en las distintas parcelas del arte, campo al que incondicionalmente se encuentra entregado.
Las características de algunos trabajos lo acercan al cubismo, sin embargo resulta complicado encuadrarlo en un determinado estilo por su capacidad innata para acometer diferentes experiencias de muy variada índole, buscando la fusión con otras concepciones artísticas de otros mundos y de otras culturas, en un intento de universalizar e interconectar la actividad artística contemporánea, siguiendo la filosofía del colectivo MAI, al que pertenece.
En sus composiciones emplea colores altamente luminosos y cautivadores, entrecruzados por líneas jeroglíficas trazadas con habilidad y misteriosas intenciones sobre los distintos soportes, como queriendo atrapar la mirada del espectador en los laberintos de sus mundos mágicos. ”
(Mª Carmen García Campelo. Directora General de Promoción Cultural. Catálogo “Realidade Viva”. 2002)
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